Centro de terapias Om Reiki                                                                                                                                    Escuela Reiki de Asturias                                           

                                                            

 

Azufre, un arma poderosa

Todas las civilizaciones antiguas consideraban el azufre una fuente de salud, porque descarga las energías negativas que se acumulan en el cuerpo y en la mente.

Los dolores reumáticos y las depresiones se combatían con baños termales de este mineral y era tenido en cuenta como un eficaz agente rechaza daños.

Hace miles se usaba  contra enfermedades reumáticas y las piedras de azufre eran colocadas cerca de las puertas de las casas y quemado en polvo para limpiar los espacios.

Los científicos hoy día han demostrado que el azufre nos descarga de electricidad estática y que elimina los campos magnéticos generados por todos los elementos de los que nos rodeamos, wi-fi, teléfonos móviles, etc.

Este mineral tiene muchos usos. Se ha utilizado para tratamientos dermatológicos y cosméticos desde hace siglos. Tiene efectos astringentes, antibacteriales, desinfectantes y desintoxicantes.

Desbloquea de la energía negativa, permite una mejor descanso y un aumento de la calidad del sueño.

El azufre esotérico, junto con el mercurio y la sal forman la Trinidad alquímica, el principio universal

Por lo tanto, el azufre es uno de 3 los elementos filosofales esotéricos más importantes.

Usos del azufre esotérico:

-Destruir enemigos

– Alejar personas envidiosas, malignas y negativas

– Alejar presencias y entidades: alejar el Mal

– Eliminar energía negativa

– Reventar y Tumbar trabajos de Magia Negra

– Purificar profundamente

– Recobrar la energía

– Defender la vivienda de brujería

– Imprescindible en cualquier tipo de ritual de limpieza de negatividad en viviendas o negocios.

 

Ritual contra envidia 

Un jueves de luna menguante abre todas las ventanas de la casa.

En el lugar más céntrico de ella, suele ser un recibidor o un pasillo, coloca en el suelo, sobre una madera para no quemarlo, un recipiente de barro.

Mezcla a partes iguales polvo de azufre, incienso, mirra.

Rocía la mezcla con esencia de sándalo y enciéndela con cerillas de madera.

Aviva el fuego para que arda bien con algún cuchillo que ya dejes para estos usos y di estas palabras.

“Que los celos, la envidia y la maldad de mis enemigos no permanezcan en este lugar”

Es un ritual muy sencillo pero eficaz. Más sencillo aun es tener en algún lugar de la casa una pequeña piedra de azufre o llevarla en el bolso dentro de una bolsita amarilla.